AUTORES DIVERSOS
 
 

 
 

Estos poemas no sé de quién son, pero me los enviaron y me gustan...

 

Bajo tu bata de seda
los sentidos se agitaban,
y resbalaron mis manos
a lo largo de tu espalda.
Percibí el deseo ardiente
surgir como llamarada
que, bajo la superficie
de la piel, quema y se arrastra;
como un arrollo de fuego
subterráneo en las entrañas.

Tus labios sobre mis labios
y tu lengua húmeda y cálida
deslizándose atrevida
en búsqueda de la hermana.
Tus manos exploradoras
en expediciones largas,
descendían decididas 
hacia la presa de caza.

 

Cómo te amé aquella noche,
sin temores, sin cautelas,
sin pasados de amarguras,
sin futuros de tinieblas.

Cómo me amaste, tal dulce,
tan radiante de belleza,
tan entregada sin dudas,
sin preguntas, sin respuestas.

Bailamos sin percibirlo,
bailamos la noche entera,
deteniendo en la clepsidra
el descenso de la arena.

Y al amanecer nos fuimos,
sin haber visto siquiera
si los músicos sembraban
su melódica cosecha.
O si los otros amantes
se besaban en sus mesas.

Se había esfumado el mundo,
y sólo había una senda
por donde tú y yo marchamos
a la luz de las estrellas.

 

¿POR QUÉ?

Si la llama de amor me abrasa el alma
y sus ojos sonríen al mirar,
si sus palabras brotan con dulzura,
¿por qué tengo deseos de llorar?

Sin tan cerca de mí está y tan adentro
que casi la podría acariciar,
si sus labios me invitan con un beso,
¿por qué tengo deseos de llorar?

Si reclina en mi hombro su cabeza
y me recita un verso al caminar,
y mi brazo circunda su cintura,
¿por qué tengo deseos de llorar?

Si al despertar la encuentro a mí abrazada
y al dormir resplandece en mi soñar,
si escucha mi canción, y yo la suya,
¿por qué tengo deseos de llorar?

Si brilla en mi interior como una antorcha,
y es esperanza en el desesperar,
si piensa en mí cuando yo pienso en ella,
¿por qué tengo deseos de llorar?

Si me alimenta su espíritu poético,
y su delicadeza al conversar,
si es para mí un tesoro de ilusiones,
¿por qué tengo deseos de llorar?

TU SOMBRA

Sin vacilar, tu sombra fugitiva
desliza imperceptible tu figura
bajo mi puerta, cada noche oscura,
abrazándose a mí, tensa y lasciva.

Indiferentemente insensitiva
al sueño de mi esposa, me preocupa
el raudal de placeres de locura
de esta pasión fatal que me cautiva.

¡Qué deliciosa, ardiente mensajera,
vibrante cual redoble de campana,
yaciendo junto a mi la noche entera!.

¡Qué plenitud de sentimientos mana
de esta sombra gentil, al irse afuera
con el primer albor de la mañana!.

 

 

CREPÚSCULO DE MUJER

¿Que buscas, mujer triste y dolida,
de sonrisa fugaz, paso sin huella?
el resplandor lejano de tu estrella
se extingue ya, y te deja estremecida.

Es tu futuro calle sin salida
la niña en ti durmió una noche bella
sin poder despertar; y la doncella
se perdió en los caminos de la vida.

Acunas soledad en tu regazo
y te devora el ansia de ser fuerte
por falta de apoyo de otro brazo.

Y el tiempo va empujando tu alma inerte,
inexorable a golpes de su mazo,
hacia los arrabales de la muerte.

 



AMOR VIOLENTO

Hiéreme sin piedad en los sentidos
para lanzarme sobre ti violento;
azótame con tu furioso viento;
provoca mis instintos encendidos.

No temas al oír los alaridos
del salvaje animal, feroz y hambriento:
rudo será el asalto, no sangriento,
al hallar tus cuarteles defendidos.

Escalará los muros, agitando
su melena en el aire altivamente
y avanzará mordiendo y desgarrando.

Dominará tus miembros y tu mente,
y hará verdad lo que tú estás soñando
de ser violada voluntariamente.




A LA ESPERA

De nuevo me negaste la palabra,
y el recelo, tocándome en el hombro,
comenzó a susurrar cosas amargas.

Intenté no escucharle, y me habló fuerte.
Me tapé los oídos, y dió gritos.
Corrí, y me persiguió. Yo estaba inerme.

Sólo tú, en tu llamada, hubieras dado
paz a mis pensamientos ... Vana espera:
el teléfono mudo, el tiempo largo.

¿Despierta como yo? ¿quizá durmiendo?
No sé; sólo sentí que me empujabas
lejos de tu velar y de tus sueños.



ELLA

Lucho contra la piedra helada y dura
sepulcro de tu espíritu, y espero
la feliz arribada de una aurora
portando el germen fecundante y nuevo
de la resurrección para las almas
que no hallaron paz ni entre los muertos.

Fue una tarde primaveral, ¿recuerdas? Era
fría y desapacible. En el espejo
de tu mirada azul radiante, un hombre.
Las hojas, agitadas por el viento,
danzaban en confuso remolino.

Una canción dentro de ti... Del cielo
Vino la lluvia, somnolienta y triste.
Surgió la niebla impenetrable. Luego
el cristal se empañó. Cesó tu canto.
Una campana golpeó a lo lejos.
Huyó difuminada la figura,
y tan sólo quedó un presentimiento
en el amargo fondo. Para siempre.
Sufrió tu corazón, pero en silencio.

Esto no ha sido ayer. Días y meses,
unos tras otros han ido muriendo.
Sin embargo la paz no te conoce,
Y aún hay dolor oculto en los recuerdos.
No has logrado olvidar. ¿Lo has intentado?
¿O todavía esperas el regreso
del marinero que levó anclas,
y zarpó, abandonándote en el puerto?.

La brutal sacudida en tu alma joven
dejó unas ruinas. No ha logrado el tiempo,
que todas las heridas cicatriza,
restaurar el castillo de tus sueños.
¿eres como pareces? Tu alegría
¿es esencial, o sólo es un remedo?
¿No tratas de embriagarte con sonrisas
cuando una garra cruel, dentro, muy dentro,
araña, rasga, oprime y envenena
el frágil nido de los sentimientos?.

Quieres huir del hoy y del mañana;
vives en el ayer. ¡Despierta! El eco
del pasado ya se ha desvanecido.
Tienes la vida entera enfrente, y eso
vale más que un amor infortunado.
No estás sola en el mundo. Yo te espero.

AMOR AUSENTE

Fue un amor a distancia, absorbente y profundo,
que vertió luz intensa sobre mi estéril mundo.

Fue el clamor estentóreo de vibrante campana,
resucitando el eco de una pasión temprana.

Vino como una musa, recitando cantares,
filtrándose en mi arena, subiendo a mis altares.

La percibí a mi lado como una frágil rosa
abriéndome sus pétalos, ingenua y temblorosa.

Se me adentró en el alma, y navegó en mis venas,
Arrasando a su paso mi muro y mis almenas.

Galvanizó mi entraña con la encendida furia
De una sed insaciable de candente lujuria.

La contemple desnuda, dulce y acogedora,
agresiva y violeta, crepúsculo y aurora.

Depositó en mis labios sus labios, entregados
a amar con besos tenues y besos prolongados.

Y al acercar mi boca a los duros pezones
sentí el salvaje instinto de tigres y leones..

Sus muslos me ofrecían la invitación callada
de atravesar su carne al filo de mi espada.

Palpé su piel vibrante, su vientre estremecido,
y la humedad ardiente del recóndito nido.

Era un canto a la vida, manojo de temblores,
Estallido en la sombra de ocultos interiores.

Y era el rumor alegre del agua entre las rocas,
Y el clarín que se anuncia con esperanzas locas.

Y un firmamento cálido, envolviendo en su seno
el murmullo del aire y el rugido del trueno.

Y una lluvia ligera su ternura incesante,
Y un huracán furioso sus pasiones de amante.

Y al despertar del sueño que soñaba despierto,
sin haber recogido las rosas de su huerto,

abrumado del peso sentido en el instante,
maldije los amores del amante distante.


RECUERDO

Desde la torre de mi edad sombría
volví el rostro al paisaje de mi historia.
La nube parda y gris de la memoria
me oprime el alma esta mañana fría.

Pienso en ti con amor de lejanía...
Qué malogrado amor, sin paz ni gloria,
que vio los cangilones de mi noria
vacíos de placer, no de agonía!

¿Dónde van los ocultos pensamientos
de tu alma azul, como las rosas pura?
¿Persisten los febriles sentimientos

o sólo el eco de pasión perdura?.
Dentro, en mi torre, ululan los lamentos,
revistiendo mis sueños de amargura.

VUELVE

Apenas te he encontrado, y ya te has ido;
¡qué soledad de noche ahora me espera!
te llevaste al partir la primavera,
y me dejaste sólo en mi gemido.

Todo a mi alrededor ha sucumbido;
se ha detenido el tiempo en su carrera.
y se ha muerto la música que hiciera
el eco de tus pasos en mi oído.

No sé si has de volver, pero confío
que tu sonrisa seguirá irradiando
el calor que animó mi cuerpo frío.

Mi oscuro invierno te estará esperando
como a la luz del sol en el estío;
y además de esperar, te estará amando.