WILLIAM SHAKESPEARE

 

 

Pobre alma, centro de culpable limo
a la que burla, indócil, quien la ciñe,
¿por qué adentro sufrir afán y hambre
sin pintar lo exterior de alegre lujo?

Si el contrato es tan breve, ¿por qué gastas
ornando tu morada pasajera?
¿Tendrá por fin tu cuerpo sustentar
al gusano que herede tu derroche?

Vive, alma, a expensas de tu servidor;
que aumenten sus fatigas tu tesoro;
y cambia horas de espuma por divinas.
Sé rica adentro, en vez de serlo afuera.

Devora tú a la Muerte y no la nutras,
pues si ella muere, no podrás morir.

Poor soul, the centre of my sinful earth,

Fool'd by these rebel powers that thee array,

Why dost thou pine within and suffer dearth,

Painting thy outward walls so costly gay?

 

Why so large cost, having so short a lease,

Dost thou upon thy fading mansion spend?

Shall worms, inheritors of this excess,

Eat up thy charge? is this thy body's end?

 

Then, soul, live thou upon thy servant's loss,

And let that pine to aggravate thy store;

Buy terms divine in selling hours of dross;

Within be fed, without be rich no more:

 

So shalt thou feed on Death, that feeds on men,

And, Death once dead, there's no more dying then.

 

 

 

Cuando asedien tu faz cuarenta inviernos 
y ahonden surcos en tu prado hermoso, 
tu juventud, altiva vestidura, 
será un andrajo que no mira nadie. 

Y si por tu belleza preguntaran, 
tesoro de tu tiempo apasionado, 
decir que yace en tus sumidos ojos 
dará motivo a escarnios o falsías. 

¡Cuánto más te alabaran en su empleo 
si respondieras : - " Este grácil hijo 
mi deuda salda y mi vejez excusa ", 
pues su beldad sería tu legado! 

Pudieras, renaciendo en la vejez, 
ver cálida tu sangre que se enfría. 

 

 

 

Derrochador de encanto, ¿por qué gastas 
en ti mismo tu herencia de hermosura? 
Naturaleza presta y no regala, 
y, generosa, presta al generoso. 

Luego, bello egoísta, ¿por qué abusas 
de lo que se te dio para que dieras? 
Avaro sin provecho, ¿por qué empleas 
suma tan grande, si vivir no logras? 

Al comerciar así sólo contigo, 
defraudas de ti mismo a lo más dulce. 
Cuando te llamen a partir, ¿qué saldo 
podrás dejar que sea tolerable? 

Tu belleza sin uso irá a la tumba; 
usada, hubiera sido tu albacea. 




Cuando pienso que todo lo que crece 
su perfección conserva un mero instante; 
que las funciones de este gran proscenio 
se dan bajo la influencia de los astros; 

y que el hombre florece como planta 
a quien el mismo cielo alienta y rinde, 
primero ufano y abatido luego, 
hasta que su esplendor nadie recuerda: 

la idea de una estada tan fugaz 
a mis ojos te muestra más vibrante, 
mientras que Tiempo y Decadencia traman 
mudar tu joven día en noche sórdida.

Y, por tu amor guerreando con el Tiempo, 
si él te roba, te injerto nueva vida. 

 

 


¿Cómo puedo elogiarte con modestia 
cuando tú eres de mí la mejor parte? 
¿Qué me puede otorgar mi propio elogio 
y qué hago con tu elogio sino el mío? 

Vivamos separados, y que pierda 
su nombre de indiviso nuestro amor, 
para que pueda darte, al separarnos, 
lo que mereces tú, tú solamente. 

¡Oh ausencia, cuál sería tu suplicio, 
si tu amarga quietud no nos dejara 
burlar al tiempo en el amor pensando, 
engaño dulce del pensar y el tiempo, 

y no enseñaras a hacer dos con uno, 
aquí elogiando a quien está distante! 



No creeré en mi vejez, ante el espejo,
Mientras la juventud tu edad comparta;
Sólo cuando los surcos te señalen
Pensaré que la muerte se aproxima.

Si toda la hermosura que te cubre
Es el ropaje de mi corazón,
Que vive en ti, como en mí vive el tuyo,
¿Cómo puedo ser yo mayor que tú?.

Por eso, amor, contigo sé prudente,
Como soy yo por ti, no por mi mismo;
Tu corazón tendré con el cuidado
De la nodriza que al pequeño ampara.

No te ufanes del tuyo, si me hieres,
Pues me lo diste para no volverlo.

 


Que los favorecidos por los astros
De honores y de títulos se ufanen;
Yo, que la suerte priva de esos triunfos,
Hallo mi dicha en lo que más venero.

Los favoritos de los grandes príncipes
Abren al sol sus hojas cual caléndulas,
Y su orgullo sepultan en sí mismos
Pues los abate un ceño que se frunce.

El célebre guerrero laborioso,
Derrocado una vez tras mil victorias,
Es del libro de honores suprimido
Y de su gesta lo demás se olvida.

Feliz de mí, que amando soy amado,
Y ni cambiar ni ser cambiado puedo.

 

Cuando haya muerto, llórame tan sólo

mientras escuches la campa triste,

anunciadora al mundo de mi fuga

del mundo vil hacia el gusano infame.

 

Y no evoques, si lees esta rima,

la mano que la escribe, pues te quiero

tanto que hasta tu olvido prefiriera

a saber que te amarga mi memoria.

 

Pero si acaso miras estos versos

cuando del barro nada me separe,

ni siquiera mi pobre nombre digas

y que tu amor conmigo se marchite,

 

para que el sabio en tu llorar no indague

y se burle de ti por el ausente.

 

 

No longer mourn for me when I am dead

Than you shall hear the surly sullen bell

Give warning to the world that I am fled

From this vile world, with vilest worms to dwell.

 

Nay, if you read this line, remember not

The hand that writ it; for I love you so,

That I in your sweet thoughts woukd be forgot,

If thinking on me then should make you woe.

 

O, if, I say, you look upon this verse

When I perhaps compounded am with clay,

Do not so much as my poor name rehearse,

But let your love even with my life decay,

 

Lest the wise world should look into your moan

And mock you with me after I am gone.