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SAN JUAN DE LA CRUZ
Coplas del alma que pena
por ver a Dios
Vivo sin vivir en mí
y de tal manera espero
que muero porque no muero.
I
En mí yo no vivo ya
y sin Dios vivir no puedo
pues sin él y sin
mí quedo
éste vivir qué
será?
Mil muertes se me hará
pues mi misma vida espero
muriendo porque no muero.
II
Esta vida que yo vivo
es privación de vivir
y así es continuo
morir
hasta que viva contigo.
Oye mi Dios lo que digo
que esta vida no la quiero
que muero porque no muero.
III
Estando ausente de ti
qué vida puedo tener
sino muerte padecer
la mayor que nunca vi?
Lástima tengo de mí
pues de suerte persevero
que muero porque no muero.
IV
El pez que del agua sale
aun de alivio no carece
que en la muerte que padece
al fin la muerte le vale.
Qué muerte habrá
que se iguale
a mi vivir lastimero
pues si más vivo más
muero?
V
Cuando me pienso aliviar
de verte en el Sacramento
házeme más
sentimiento
el no te poder gozar
todo es para más penar
por no verte como quiero
y muero porque no muero.
VI
Y si me gozo Señor
con esperanza de verte
en ver que puedo perderte
se me dobla mi dolor
viviendo en tanto pavor
y esperando como espero
muérome porque no
muero.
VII
Sácame de aquesta
muerte
mi Dios y dame la vida
no me tengas impedida
en este lazo tan fuerte
mira que peno por verte,
y mi mal es tan entero
que muero porque no muero.
VIII
Lloraré mi muerte ya
y lamentaré mi vida
en tanto que detenida
por mis pecados está.
Oh mi Dios!, cuándo
será
cuando yo diga de vero
vivo ya porque no muero?
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SANTA TERESA DE JESÚS
Nacidos del fuego del amor de
Dios que en sí tenía
Vivo sin vivir en mí,
y tal alta vida espero,
que muero porque no muero.
Vivo ya fuera de mí
después que muero
de amor,
porque vivo en el Señor
que me quiso para sí.
Cuando el corazón
le di,
Puso en él este letrero:
que muero porque no muero.
Esta divina prisión
del amor con que yo vivo,
ha hecho a Dios mi cautivo,
y libre mi corazón;
y causa en mí tal
pasión
ver a Dios mi prisionero,
que muero porque no muero.
¡Ay! ¡Qué
larga es esta vida!
¡Qué duros estos
destierros,
esta cárcel, estos
hierros
en que el alma está
metida!.
Solo esperar la salida
me causa dolor tan fiero,
que muero porque no muero.
¡Ay! ¡Qué
vida tan amarga
de no se goza el Señor!
Porque si es dulce el amor,
no lo es la esperanza larga;
quítame Dios esta
carga,
más pesada que el
acero,
que muero porque no muero.
Solo con la confianza
Vivo de que he de morir,
¡porque muriendo el
vivir
me asegura mi esperanza;
muerte do el vivir se alcanza,
no te tardes, que te espero,
que muero porque no muero.
Mira que el amor es fuerte:
vida, no me seas molesta;
mira que solo te resta,
para ganarte, perderte;
venga ya la dulce muerte,
venga el morir muy ligero,
que muero porque no muero.
Aquella vida de arriba
es la vida verdadera,
hasta que esta vida muera,
no se goza estando viva:
muerte, no me seas esquiva;
viva muriendo primero,
que muero porque no muero.
Vida, ¿qué puedo
yo darle
a mi Dios, que vive en mi
si no es perderte a ti,
para mejor a Él gozarle?.
Quiero muriendo alcanzarle,
pues a Él solo es
el que quiero,
que muero porque no muero.
Lástima tengo de mí,
por ser mi mal tan entero,
que muero porque no muero.
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