ALMA
que vas huyendo de ti
misma,
¿qué buscas insensata
en las demás?
Si se secó en ti la
fuente del consuelo
secas todas las fuentes has
de hallar.
¡Que hay en el cielo estrellas
todavía,
y hay en la tierra flores
perfumadas!
¡Si!..., mas no son aquellas
que tu amaste y te amaron, desdichada.
Cuando el recuerdo del ancho
bosque
el mar dorado
de hojas marchitas que
en otoño
agita el viento con soplo
blanco,
tan honda angustia nubla mi
alma,
turba mi pecho,
que me pregunto:
¿Por qué tan
terca,
tan fiel memoria, me ha dado
el cielo?
Del antiguo camino a lo largo,
ya un pinar, ya una fuente aparece
que, brotando en la peña
musgosa
con estrépito al valle
desciende,
y brillando del sol a los
rayos
entre un mar de verdura se
pierde,
dividiéndose en limpios
arroyos
que dan vida a las flores
silvestres
y en el Sar se confunden,
el río
que cual niño plácido
duerme,
reflejando el azul de los
cielos,
lento corre en la sombra
a esconderse.
No lejos, en soto profundo
de robles
en donde el silencio sus alas
extiende
y da abrigo a los genios
propicios,
a nuestras viviendas asilos
campestres,
siempre allí, cuando
evoco mis sombras,
a las llamo, respóndenme
y viene.
Ya duermen en su tumba las
pasiones
el sueño de la nada;
¿es, pues, locura del
doliente espíritu
o gusano que llevo en mis
entrañas?
Yo sólo sé
que es un placer que duele,
que es un dolor que atormentando
halaga,
llama que de la vida se alimenta
mas sin la cual la vida se
apagara.
Creyó que era eterno
tu reino en el alma,
y creyó tu esencia
esencia inmortal,
rumores del onda que rueda y
que muere
y nace de nuevo y vuelve
a rodar,
todo es sueño y mentira
en la tierra,
Ya siente que te extingues en
su seno,
llama vital que dabas
luz a su espíritu,
a su cuerpo fuerzas,
juventud a su alma.
Ya tu calor no templará
su sangre,
por el invierno helada,
ni habrás de latir
su corazón, ya falto
de aliento y de esperanza.
No subas tan alto, pensamiento
loco,
que el que más alto
sube más hondo cae,
ni puede el alma gozar del
cielo
mientras que vive envuelta
en la carne.
Por eso las grandes dichas
de la tierra
tienen siempre, por término,
grandes catástrofes.
Toquen
as gaitas que hai festa,
toquen ó son do pandeiro,
pífanos toquen e frautas,
redobre o tamborileiro,
retroen as castañetas
i as cunchas, rencho... correncho..
coa quisquilleira zanfona
fagan o compás a un tempo.
Repiniquen as campanas,
atruxen mozos e vellos,
pequenos e grandes bailen,
brinquen os sans cos tolleitos.
Rían as de alegres ollos,
rían as de olliños negros,
i as dos peliños dourados,
i as dos peíños pequenos,
i as redondas moreniñas
máis dulces que o caramelo,
i as brancas que tén por gala
venas de color de ceo.
Que as nenas do ringo-rango
poñan paniños con freco,
i un moño na monteiriña
os mozos de rango-rengo.
Rechinen ricos e probes
tal como bos compañeiros,
e todos xuntos nun fato,
cal manada de cordeiros,
alaben a Dios bendito
que ano tan farto teremos
e tal milagro os xa nados,
cos ollos de bágoas cheos,
verán cal igual non viron
nin noutros nin nestes tempos.
¡Cal han de medrar nas veigas
as espigas do centeo!
¡Que ricos pastos lle agardan
ás vaquiñas e ós carneiros!
Que leiras... ¡Virxe do Carme!
¡Que millos tan pantrigueiros!
Cada espiguiña dourada
ha de pesar por un cento.
¿I as fabas?... ¡Santo San Xuan!
¿I o trigo?... ¡Santo San Pedro!
Nin ha de haber donde axeiten
chícharos, grau e centeo,
¡que tanto... tanto e mais tanto...
ben de Dios se ha de ir collendo
que nin ha de haber nos chans
un semellante portento!
As peras, coma cabazos
ou coma cabazo e medio;
figos como piñas mansas;
repinaldos, coma cestos.
Cada sandía un ferrado
ha de pesar, pouco menos;
e si n'hai tento ca boca
seica xa reventaremos
ca farta... ¡Dios non premita
que fora farta do demo!
Bailá, pois, nenas bonitas,
bailá, mociños e vellos
que anada nunca se veu
cal a que este ano veremos,
e dade gracias a Dios
por un favor tan extremo.
Has
de Cantar
Has
de cantar,
que che hei de dar zonchos;
has de cantar,
que che hei de dar moitos.
- I -
«Has de cantar,
meniña gaiteira,
has de cantar,
que me morro de pena.
Canta, meniña,
na veira da fonte;
canta, dareiche
boliños do pote.
Canta, meniña,
con brando compás,
dareiche unha proia
da pedra do lar.
Papiñas con leite
tamén che darei;
sopiñas con viño,
torrexas con mel.
Patacas asadas
con sal e vinagre,
que saben a noces,
¡que ricas que saben!
¡Que feira, rapaza,
si cantas faremos...!
Festiña por fóra,
festiña por dentro.
Canta si queres,
rapaza do demo;
canta si queres,
dareiche un mantelo.
Canta si queres,
na lengua que eu falo;
dareiche un mantelo,
dareiche un refaixo.
Co son da gaitiña,
co son da pandeira,
che pido que cantes,
rapaza morena.
Co son da gaitiña,
co son do tambor,
che pido que cantes,
meniña, por Dios.»