JOSÉ MARÍA PEMÁN

 

ELEGÍA AL NIÑO MARISCADOR

Él se sabía un camino
que le enseñó una sirena
caminito de la arena
hacia un jardín submarino.

Qué bien que se lo sabía
y que bien que se guardaba
el camino que llevaba
sus pasos donde él quería.

Desnudo de pierna y pie
por el camino se fue:
se fue cantando cantares
con su esportilla dorada
igual que un rey de los mares
desnudo de pierna y pie.

La playa guardó su huella
y desde la aurora aquella
los anchos mares sonoros
aún recuerdan las tonadas
que él solía pregonar:
¡a los ricos cangrejos moros
y a las bocas mariscadas
anoche en la pleamar!

Igual que pasa una vela
llena de luz sobre el mar
pasó dejando una estela
de alegría y luz al pasar,
un aire de su canción,
una huella de su pie,
un deje de su cariño,
y esta leyenda del niño
mariscador que se fue...

ENTRE LOS GERANIOS ROSAS


¡Entre los geranios rosas,
una mariposa blanca!

Así me gritó la niña,
la de las trenzas doradas:
-Corre a verla, corre a verla,
que se te escapa.-

Por los caminos regados
del oro nuevo del alba,
corrí a los geranios rosas,
¡y ya no estaba!

Volví entonces a la niña,
la de las trenzas doradas.
-No estaba ya-, iba a decirle.
Pero ella tampoco estaba.
A lo lejos, ya muy lejos,
se oían sus carcajadas.

Ni ella ni la mariposa;
todo fue una linda trama.

El jardín se quedó triste
en la alegría del alba,
y yo solo por la sola,
calle de acacias.

Y esto fue mi vida toda:
una voz que engañó el alma,
un correr inútilmente,
una inútil esperanza...

¡Entre los geranios rosas,
una mariposa blanca!.


SOLEDAD


Soledad sabe un copla
que tiene su mismo nombre: Soledad.

Tres renglones nada más:
tres arroyos de agua amarga,
que van, cantando, a la mar.

Copla tronchada, tu verso
primero, ¿dónde estará?

¿Qué jardinero loco,
con sus tijeras de plata
le cortó al ciprés la pnta,
Soledad?

¿Qué ventolera de polvo
se te llevó la veletam
Soledad?

¿O es que, por llegar más pronto,
te viniste sin sombrero,
Soledad?

Y total:
¿qué mas da?
Tres versos: ¿para qué más?

Si con tres sílabas basta
para decir el vacío
del alma que está sin alma:
¡Soledad!.

 

IN MEMORIAN


La navidad sin ti, pero contigo.
Como el volver a ser
cuando empieza a nacer
verde de vida y de memoria, el trigo.

Porque tú no estás lejos.
No sé si es que te veo o que te escucho.
Me iluminan, me templan tus reflejos.
Voy hacia ti... No puedo tardar mucho.

Pagando estrellas por salario
te escondes en las barbas torrenciales de Dios.
Recuerdo el ritmo lento de tu horario.
Humilde en la infinita paciencia del rosario:
y en la fe penetrante de tu voz.

Y el belén de su Amor,
como tú lo ponías.
Tú, la niña mayor,
la flor más pura de las flores mías.

Como es la luz del río
y el canto es de la fuente:
este cariño ardiente
es todo tuyo, a fuerza de tan mío.