BLAS DE OTERO 

JUICIO FINAL    

Yo, pecador, artista del pecado, 
comido por el ansia hasta los tuétanos, 
yo, tropel de esperanza y de fracasos, 
estatua del dolor, firma del viento.  

Yo, pecador, en fin, desesperado 
de sombras y de sueños: me confieso 
que soy un hombre en situación de hablaros 
de la vida. Pequé. No me arrepiento.   

Nací para narrar con estos labios 
que barrerá la muerte un día de estos, 
espléndidas caídas en picado 
del bello avión aquel de carne y hueso.   

Alas arriba disparó los brazos, 
alardeando de tan alto invento; 
plumas de níquel: escribid despacio. 
Helas aquí, hincadas en el suelo. 
 
Este es mi sitio. Mi terreno. Campo 
de aterrizaje de mis ansias. Cielo 
al revés. Es mi sitio y no lo cambio 
por ninguno. Caí. No me arrepiento.  
 
Ímpetus nuevos nacerán, más altos. 
Llegaré por mis pies ¿para qué os quiero? 
a la patria del hombre: al cielo raso 
de sombras esas y de sueños esos.

 

YO SOY AQUEL QUE AYER NO MAS DECÍA 

Dicen que estamos en el antedía, 
yo diría. no sé ni dónde estarnos. 
Ramos de sombra por los pies, y ramos 
de sombra en el balcón de la agonía. 

Madera dulce de la luz: estría 
triste del día que se va. Nos vamos. 
Más que lavar el alba, sombreamos 
el abanico de la noche fría. 

Prefiero fabricar un alba bella 
para mí solo. Para ti: de todos, 
de todos modos no contéis con ella. 

Otros vendrán. Verán lo que no vimos. 
Yo ya ni sé, con sombra hasta los codos,
por qué nacemos, para qué vivimos. 

 

 

CUERPO DE LA MUJER

Cuerpo de la mujer, río de oro 
donde, hundidos los brazos, recibimos 
un relámpago azul, unos racimos 
de luz rasgada en un frondor de oro. 

Cuerpo de la mujer o mar de oro 
donde, amando las manos, no sabemos, 
si los senos son olas, si son remos 
los brazos, si son alas solas de oro... 

Cuerpo de la mujer, fuente de llanto 
donde, después de tanta luz, de tanto 
tacto sutil, de Tántalo es la pena. 

Suena la soledad de Dios. Sentimos 
la soledad de dos. Y una cadena 
que no suena, ancla en Dios almas y limos.

 

 

PORQUE QUIERO TU CUERPO

Porque quiero tu cuerpo ciegamente. 
Porque deseo tu belleza plena.
Porque busco ese horror,
esa cadena mortal,
que arrastra inconsolablemente.
Inconsolablemente.

Diente a diente,
voy bebiendo tu amor,
tu noche llena.
Diente a diente, Señor, 
y vena a vena vas sorbiendo mi muerte.
Lentamente.

Porque quiero tu cuerpo
y lo persigo a través de la sangre y de la nada.
Porque busco tu noche toda entera.
Porque quiero morir,
vivir contigo esta horrible tristeza enamorada
que abrazaría, oh Dios, cuando yo muera.