AMADO NERVO

 

LA HERMANA MELANCOLÍA 

En el convento vivía
una monja que pasaba
por santa, y que se llamaba
la hermana Melancolía: 
ruto de savia tardía
que olvidó la primavera,
su rostro de lirio era,
y sus pupilas umbrosas
dos nocturnas mariposas
en ese lirio de cera.  

Nadie la vio sonreír,
porque quiso, en su entereza,
ennoblecer de tristeza
la ignominia de vivir;
tan sólo cuando al morir,
miró a la faz del Señor,
arrojando su dolor
como se arroja una cruz,
mostró en la frente la luz
de un relámpago de amor.  

Y aquella monja sombría,
que nunca se sonrió,
cuando en su cripta durmió
sonría, sonreía ...
Hermana Melancolía:
dame que siga tus huellas,
dame la gloria de aquellas 
tristezas, ¡oh taciturna!
Yo soy un alma nocturna
que quiere tener estrellas. 

 

 

PENSANDO  

¿En dónde estará el alma de los locos  
mientras ellos persiguen  
la mosca de oro de su idea fija  
y lloran, gesticulan, ríen, cantan  
y se agitan sin fin en el extraño   
mundo de la incoherencia?.  

Bendigamos la sombra y el recodo  
Que esconden el camino en la existencia;  
Sin ellos, sólo fuera nuestra herencia  
Tedio infinito de saberlo todo.  

Unos cuantos conceptos rimados  
No podrán detener el olvido.  

Mi quimera postrer está muriendo  
Bajo el puñal de la razón helada;  
Pero, en cambio, en mi vida va naciendo  
La inmensa paz del que no espera nada.  

¿Qué cosa es mi vida sino recordar?  
  



 
 

 

EL AMADO (II)

Corazón, corazón, tu que blasonas
de la gloria de amar... amaste en vano...
era carne no más, era gusano
la sien que circundabas de coronas.

¿Por qué lates, qué buscas, qué pregonas?
Amor, es fuego fatuo de pantano.
Ven, maldice al amor, como el enano
nibelungo en alas de fábulas teutonas.

Ven, maldice al amor: Petrarca, Dante,
Tasso, Shakespeare, Musset, ¡oh!, cuan distante
estaba la mujer de vuestra meta.

A la mujer divinizasteis; pero
como Job del infecto estercolero,
surgió siquiera incólume el poeta.

 

 

 

LA AMADA

Nubes, auras, perfumes, tarde umbría,
valles, montes de azur ..., por donde fuera
os irá preguntando el alma mía:
decid, ¿hay duelo igual al que me hiere?.

¡Mi amor, mi solo bien, fue luz de un día:
surgió, brilló ... tramonta y se me muere!
El amigo que tanto me quería
y a quien tanto adoré, ya no me quiere.

Su numen me vistió de resplandores,
sus estrofas cantaron mi belleza,
su joven fantasía me dio galas;  

mas paso la ilusión como las flores,
y he aquí que languidezco de tristeza
de ya no poseer iris ni alas.

 

DESPUÉS

Te odio con el odio de la ilusión marchita:
Retírate! He recibido tu cáliz, y por eso
mis labios ya no saben donde poner su beso;
me carne, atormentada de goces, muere ahíta.

Safo, Crisis, Aspasia, Magdalena, Afrodita,
Cuando he querido fuiste para mi afán avieso.
¿En dónde hallar espasmos, en dónde hallar exceso
que al punto no me brinde tu perversión maldita?

¡Aléjate! Me invaden vergüenzas dolorosas,
sonrojos indecibles del mal, rencores francos,
al ver temblar la fiebre sobre tus senos rosas, 

No quiero más que vibre la lira de tus flancos:
déjame solo y triste llorar por mis gloriosas
virginidades muertas entre tus muslos blancos.

 

 

 

 

A dónde fuiste, amor; a dónde fuiste?   
Se extinguió el poniente el manso fuego,   
y tu me decías: "hasta luego,   
volveré por la noche"... no volviste! 

 

En que zarzas tu pié divino heriste?   
Que muro cruel te ensordeció a mi ruego?   
Que nieve supo congelar tu apego   
y a tu memoria hurtar mi imagen triste?   

Amor, ya no vendrás! En vano ansioso,   
de mi balcón atalayando vivo   
el campo verde y el confín brumoso.   

Y me finge un celaje fugitivo   
nave de luz en que, al final reposo,   
va tu dulce fantasma pensativo.   

   

 

 

 EL DIA QUE ME QUIERAS

El día que me quieras tendrá mas luz que Junio;
la noche que me quieras será de plenilunio,
con notas de Beethoven vibrando en cada rayo sus inefables cosas, 

y habrá juntas mas rosas que todo el mes de mayo.  
Las fuentes cristalinas irán por las laderas
saltando cantarinas el día que me quieras.

El día que me quieras, los sotos escondidos
resonarán arpegios nunca jamás oídos.
Éxtasis de tus ojos, todas las primaveras
que hubo y habrá en el mundo,  serán cuando me quieras.  
Cogidas de la mano, cual rubias hermanitas
luciendo golas cándidas, irán las margaritas
por montes y praderas delante de tus pasos, 
el día que me quieras...

Y si deshojas una, te dirá su inocente
postrer pétalo blanco: ¡Apasionadamente!
Al reventar el alba del día que me quieras,
tendrán todos los tréboles cuatro hojas agoreras,
y en el estanque, nido de gérmenes ignotos,
florecerán las místicas corolas de los lotos

El día que me quieras será cada celaje
ala maravillosa; cada arrebol, miraje
de las Mil y Una Noches; cada brisa un cantar,
cada árbol una lira, cada monte un altar.
El día que me quieras, para nosotros dos
cabrá en un solo beso la beatitud de Dios

 

ÉXTASIS 

Cada rosa gentil ayer nacida, 
cada aurora que apunta entre sonrojos, 
dejan mi alma en el éxtasis sumida 
nunca se cansan de mirar mis ojos
¡el perpetuo milagro de la vida!.
 
Años ha que contemplo las estrellas 
en las diáfanas noches españolas 
y las encuentro cada vez mas bellas. 
Años ha que en el mar conmigo a solas, 
¡y aun me pasma el prodigio de las olas!
 
Cada vez hallo la naturaleza 
más sobrenatural, más pura y santa, 
Para mí, en rededor, todo es belleza: 
y con la misma plenitud me encanta 
la boca de la madre cuando reza 
que la boca del niño cuando canta.

Quiero ser inmortal con sed intensa, 
porque es maravilloso el panorama 
con que nos brinda la creación inmensa;
porque cada lucero me reclama, 
diciéndome al brillar: "Aquí se piensa, 
también aquí se lucha, aquí se ama."