NICOLÁS GUILLÉN

 

CANCIÓN

¡De qué callada manera 
se me adentra usted sonriendo, 
como si fuera 
la primavera! 
(Yo, muriendo.) 

Y de qué modo sutil 
me derramó en la camisa 
todas las flores de abril. 

¿Quién le dijo que yo era 
risa siempre, nunca llanto, 
como si fuera 
la primavera? 
(No soy tanto.) 

En cambio, ¡qué espiritual 
que usted me brinde una rosa 
de su rosal principal! 

¡De qué callada manera 
se me adentra usted sonriendo, 
como si fuera 
la primavera! 
(Yo, muriendo.)

 

EL NEGRO MAR

La noche morada sueña 
sobre el mar; 
la voz de los pescadores 
mojada en el mar; 
sale la luna chorreando 
del mar. 

El negro mar. 
Por entre la noche un son 
desemboca en la bahía; 
por entre la noche un son. 

Los barcos lo ven pasar, 
por entre la noche un son, 
encendiendo el agua fría. 
Por entre la noche un son, 
por entre la noche un son, 
por entre la noche un son. . . 
El negro mar.

-Ay, mi mulata de oro fino, 
ay, mi mulata 
de oro y plata, 
con su amapola y su azahar, 
al pie del mar hambriento y masculino, 
al pie del mar.

 

MI PATRIA ES DULCE POR FUERA 

Mi patria es dulce por fuera, 
y muy amarga por dentro; 
mi patria es dulce por fuera, 
con su verde primavera, 
con su verde primavera, 
y un sol de hiel en el centro. 

¡Qué cielo de azul callado 
mira impasible tu duelo! 
¡Qué cielo de azul callado, 
ay, Cuba, el que Dios te ha dado, 
ay, Cuba, el que Dios te ha dado, 
con ser tan azul tu cielo! 
Un pájaro de madera 
me trajo en su pico el canto; 
un pájaro de madera. 

¡Ay, Cuba, si te dijera, 
yo que te conozco tanto, 
ay, Cuba, si te dijera, 
que es de sangre tu palmera, 
que es de sangre tu palmera, 
y que tu mar es de llanto! 

Bajo tu risa ligera, 
yo, que te conozco tanto, 
miro la sangre y el llanto, 
bajo tu risa ligera. 
Sangre y llanto 
bajo tu risa ligera; 
sangre y llanto 
bajo tu risa ligera. 
Sangre y llanto. 

El hombre de tierra adentro 
está en un hoyo metido, 
muerto sin haber nacido, 
el hombre de tierra adentro. 
Y el hombre de la ciudad, 
ay, Cuba, es un pordiosero: 
Anda hambriento y sin dinero, 
pidiendo por caridad, 
aunque se ponga sombrero 
y baile en la sociedad. 
(Lo digo en mi son entero, 
porque es la pura verdad.) 

Hoy yanqui, ayer española, 
sí, señor, 
la tierra que nos tocó 
siempre el pobre la encontró 
si hoy yanqui, ayer española, 
¡cómo no! 
¡Qué sola la tierra sola, 
la tierra que nos tocó! 
La mano que no se afloja 
hay que estrecharla en seguida; 
la mano que no se afloja, 
china, negra, blanca o roja, 
china, negra, blanca o roja, 
con nuestra mano tendida. 

Un marino americano, 
bien, 
en el restaurant del puerto, 
bien, 
un marino americano 
me quiso dar con la mano, 
me quiso dar con la mano, 
pero allí se quedó muerto, 
bien, 
pero allí se quedó muerto 
el marino americano 
que en el restaurant del puerto 
me quiso dar con la mano, 
¡bien!

LA MURALLA

Para hacer esta muralla, 
tráiganme todas las manos: 
Los negros, su manos negras, 
los blancos, sus blancas manos. 
Ay, 
una muralla que vaya 
desde la playa hasta el monte, 
desde el monte hasta la playa, bien, 
allá sobre el horizonte. 

-¡Tun, tun! 
-¿Quién es? 
-Una rosa y un clavel... 
-¡Abre la muralla! 
-¡Tun, tun! 
-¿Quién es? 
-El sable del coronel... 
-¡Cierra la muralla! 
-¡Tun, tun! 
-¿Quién es? 
-La paloma y el laurel... 
-¡Abre la muralla! 
-¡Tun, tun! 
-¿Quién es? 
-El alacrán y el ciempiés... 
-¡Cierra la muralla! 


Al corazón del amigo, 
abre la muralla; 
al veneno y al puñal, 
cierra la muralla; 
al mirto y la yerbabuena, 
abre la muralla; 
al diente de la serpiente, 
cierra la muralla; 
al ruiseñor en la flor, 
abre la muralla... 
Alcemos una muralla 
juntando todas las manos; 
los negros, sus manos negras, 
los blancos, sus blancas manos. 
Una muralla que vaya 
desde la playa hasta el monte, 
desde el monte hasta la playa, bien, 
allá sobre el horizonte...

LA VIDA EMPIEZA A CORRER


La vida empieza a correr
de un manantial, como un río;
a veces, el cauce sube,
a veces, el cauce sube,
y otras se queda vacío.

Del manantial que brotó
para darte vida a ti,
ay, ni una gota quedó
para mí:
la tierra se lo bebió.

Aunque tú digas que no,
el mundo sabe que sí,
que ni una gota quedó
del manantial que brotó
para darte vida a ti.



LA TARDE PIDIENDO AMOR


La tarde pidiendo amor.
Aire frío, cielo gris.
Muerto sol.
La tarde pidiendo amor.

Pienso en sus ojos cerrados,
la tarde pidiendo amor,
y en sus rodillas sin sangre,
la tarde pidiendo amor,
y en sus manos de uñas verdes,
y en su frente sin color,
y en su garganta sellada. . .
La tarde pidiendo amor,
la tarde pidiendo amor,
la tarde pidiendo amor.

No.
No, que me sigue los pasos,
no;
que me habló, que me saluda,
no;
que miro pasar su entierro,
no;
que me sonríe, tendida,
tendida, suave y tendida,
sobre la tierra, tendida,
muerta de una vez, tendida. . .
No.





LA SANGRE ES UN MAR INMENSO


La sangre es un mar inmenso
que baña todas las playas...

Sobre sangre van los hombres,
navegando en sus barcazas:
reman, que reman, que reman,
¡nunca de remar descansan!

Al negro de negra piel
la sangre el cuerpo le baña;
la misma sangre, corriendo,
hierve bajo carne blanca.

¿Quién vio la carne amarilla,
cuando las venas estallan,
sangrar sino con la roja
sangre con que todos sangran?

¡Ay del que separa niños,
porque a los hombres separa!
El sol sale cada día,
va tocando en cada casa,
da un golpe con su bastón,
y suelta una carcajada...

¡Qué salga la vida al sol,
de donde tantos la aguardan,
y veréis cómo la vida
corre de sol empapada!

La vida vida saltando,
la vida suelta y sin vallas,
vida de la carne negra,
vida de la carne blanca,
y de la carne amarilla,
con sus sangres desplegadas. . .

¡Los niños, fascinados, 
se van levantando, 
y rodean a la madre, 
que los abraza formando un grupo con ellos, 
pegados a su alrededor. Continúa! :

Sobre sangre van los hombres
navegando en sus barcazas:
reman, que reman, que reman,
¡nunca de remar descansan!

Ay de quien no tenga sangre,
porque de remar acaba,
y si acaba de remar,
da con su cuerpo en la playa,
un cuerpo seco y vacío,
un cuerpo roto y sin alma,
¡un cuerpo roto y sin alma! . . .



MARIPOSA

Quisiera 
hacer un verso que tuviera
ritmo de Primavera;
que fuera
como una fina mariposa rara,
como una mariposa que volara
sobre tu vida, y cándida y ligera
revolara
sobre tu cuerpo cálido de cálida palmera
y al fin su vuelo absurdo reposara
--tal como en una roca azul de la pradera--
sobre la linda rosa de tu cara...
Quisiera
hacer un verso que tuviera
toda la fragancia de la Primavera
y que cual una mariposa rara
revolara
sobre tu vida, sobre tu cuerpo, sobre tu cara.




ELEGÍA 

Por el camino de la mar
vino el pirata,
mensajero del Espíritu Malo,
con su cara de un solo mirar,
y con su monótona pata
de palo.
Por el camino de la mar.


Hay que aprender a recordar
lo que las nubes no pueden olvidar.


Por el camino de la mar,
con el jazmín y con el toro,
y con la harina y con el hierro,
el negro, para fabricar
el oro;
para llorar en su destierro
por el camino de la mar.


¿cómo vais a olvidar
lo que las nubes aún pueden recordar?

Por el camino de la mar,
el pergamino de la ley,
la vara para mal medir,
y el látigo de castigar,
y la sífilis del virrey,
y la muerte, para dormir
sin despertar,
por el camino de la mar.


¡Duro recuerdo recordar
lo que las nubes no pueden olvidar
por el camino de la mar!

 

GUITARRA

Tendida en la madrugada, 
la firme guitarra espera: 
voz de profunda madera 
desesperada. 

Su clamorosa cintura, 
en la que el pueblo suspira, 
preñada de son, estira la carne dura. 

Arde la guitarra sola? 
mientras la luna se acaba; 
arde libre de su esclava 
bata de cola. 

Dejó al borracho en su coche, 
dejó el cabaret sombrío, 
donde se muere de frío, 
noche tras noche, 

y alzó la cabeza fina, 
universal y cubana, 
sin opio, ni mariguana, 
ni cocaína. 

¡Venga la guitarra vieja, 
nueva otra vez al castigo 
con que la espera el amigo, 
que no la deja! 

Alta siempre, no caída, 
traiga su risa y su llanto, 
clave las uñas de amianto 
sobre la vida. 

Cógela tú, guitarrero, 
límpiale de alcol la boca, 
y en esa guitarra, toca 
tu son entero. 

El son del querer maduro, 
tu son entero; 
el del abierto futuro, 
tu son entero; 
el del pie por sobre el muro, 
tu son entero. . . 

Cógela tú, guitarrero, 
límpiale de alcol la boca, 
y en esa guitarra, toca 
tu son entero.