CHARLES BUKOUSKI 

 

Encuentro con el famoso poeta.

aquel poeta había sido famoso
y después de unas décadas de
oscuridad
tuve suerte
y aquel poeta pareció
interesarse
y me pidió que fuera a su
apartamento en la playa.
el era homosexual y yo
heterosexual, y lo que es peor,
joven y lozano.

Llegue, eche una
mirada y
declame (Como si no lo
supiera), "Hey! Donde
cojones están las
tías?"

el simplemente sonrío y se toco
su mostacho.

Tenia pequeñas lechugas y
delicados quesos y
otras exquisiteces
en la nevera.
"donde guardas la jodida
cerveza, tío?" Le
pregunte.

no importaba, yo había
traído mis propias
botellas y empecé
con ellas.

comenzó a parecer
alarmado: "He oído sobre
tu brutalidad, por favor desiste de
ella!"

me apalanque en su
cama, erupte: "ah, mierda nena, no voy
a hacerte daño! ha, ha,
ha!"

"eres un excelente escritor," dijo
el, "pero como persona eres
extremadamente
despreciable"

"eso es lo que mas me gusta de
mi, nena!"
continué sirviéndome
bebida

en seguida
pareció desvanecerse tras
unas puertas correderas
de madera.

"eh nena, sal de
ahí! no te voy a hacer nada
malo! podemos sentarnos y
hablar sobre esa estúpida mierda
literaria toda la
noche! no te
embruteceré,
mierda, lo
prometo!"

"no te creo!,"
dijo una
vocecita

bien, no podía hacer nada
sino
seguir bebiendo, estaba
demasiado borracho para conducir
a casa.

cuando me desperté por la
mañana, el estaba de pie inclinado sobre
mi
sonriendo.

"uh," dije,
"hola..."

"decías en serio lo que me
dijiste la pasada noche? pregunto
el.

"ah, el
que?"

"abrí las puertas y me estuve
ahí de pie y tu me viste
y dijiste que
parecía que yo estuviera surcando
el mar en la proa de un gran
barco... dijiste que
parecía un
escandinavo! es
cierto?"

"oh, si, si, lo
parecías..."

me preparo te caliente
con tostadas
y me lo
zampe.

"bien," dije, ha
sido estupendo
conocerte..."

"estoy seguro," contesto
el.

la puerta se cerro detrás
mío
y encontré el ascensor
para bajar
y
después de vagabundear un poco por
la playa,
encontré mi coche,
subí, y me fui
en lo que parecían ser
términos agradables
entre el famoso poeta y
yo

pero
no era
así:

el empezó a escribir material
increíblemente odioso
sobre
mi
y yo
dirigí mis disparos hacia
el.

todo el asunto
fue más o menos
como
la mayoría de encuentros de otros
escritores

y
de todos modos
esa parte sobre que
le llame
escandinavo
no era cierta en
absoluto: Le llame
vikingo

y tampoco
es cierto
que sin su
ayuda
yo nunca hubiera
aparecido en la
Penguin Collection of
Modern Poets
junto a el
y quien
era?

ah, si:
Lamantia.



   

 

 

EL DIA EN QUE ME DESHICE DE UN FAJO DE BILLETES


y dije puedes quedarte con tu tías y tus tíos ricos
y con tus abuelos y con tus padres
y su jodido petróleo
y sus siete lagos
y sus pavos salvajes
y sus búfalos
y con todo el estado de Texas,
queriendo decir las cacerías de cuervos
y tus paseos de los sábados por la noche
y tu biblioteca de tres al cuarto
y tus municipales encorvados
y tus artistas maricas
puedes quedarte con todo eso
y tus periódicos semanales
y tus famosos tornados
y tus sucias inundaciones
y todos tus gatos maullantes
y tu suscripción al Time,
y trágatelos, nena, 
trágatelos.

Puedo manejar un pico y una pala de nuevo (creo)
y puedo conseguir
25 billetes por un combate a 4 asaltos (quizá)
claro que tengo 38 años,
pero aún puedo escribir un poema (a veces),
no lo olvides, e incluso
si no me pagan,
es mejor que esperar la muerte y el petróleo,
y disparar a los pavos salvajes,
y esperar que el mundo comience.

Muy bien, mendigo, me dijo,
Lárgate.

¿qué??, dije yo

lárgate. Ésta ha sido tu última rabieta
estoy harta de tus malditas rabietas.
siempre te comportas con un 
personaje de una obra de O'Neill.

Pero yo soy diferente, nena,
no puedo
evitarlo.

Eres diferente, de acuerdo,
y ¡que diferente, Dios mío!
no des un
portazo al irte.

Pero, nena, ¡amo
tu dinero!

¡ni una vez has dicho
que me amaras a mi!

¿qué querías 
un mentiroso o un 
amante?

Tú no eres ninguna de las dos cosas,
¡fuera mendigo,
fuera!
...pero nena...
vuelve a O'Neill

fui hacia la puerta,
la cerré suavemente y me fui
pensando: lo que ellos quieren
es un indio de madera
que diga sí y no
y que aguante las llamas 
y no arme demasiado jaleo;
pero te estás 
haciendo viejo, chico;
la próxima vez
no enseñes tus cartas.