| YA ERA MUY VIEJECITA Ya era muy viejecita... Y un año y otro año se fue quedando sola con su tiempo sin fin. Sola con su sonrisa de que nada hace daño, sola como una hermana mayor en su jardín. Se fue quedando sola con los brazos abiertos, que es como crucifican los hijos que se van, con su suave manera de cruzar los cubiertos, y aquel olor a limpio de sus batas de holán. Déjenme recordarla con su vals en el piano, como yéndose un poco con lo que se le fue; y con qué pesadumbre se mira la mano cuando le tintineaba su taza de café. Se fue quedando sola, sola... sola en su mesa, en su casita blanca y en su lento sillón; y si alguien no conoce que soledad es esa, no sabe cuánta muerte cabe en un corazón. Y diré que en la tarde de aquel viernes con rosas, en aquel "hasta pronto" que fue un adiós final, aprendí que unas manos pueden ser mariposas, dos mariposas tristes volando en su portal. Sé que murió de noche. No quiero saber cuándo. Nadie estaba con ella, nadie, cuando murió: Ni su hijo Guillermo, ni su hijo Fernando, ni el otro, el vagabundo sin patria, que soy yo. |
BALADA DEL TULIPÁN NEGRO.
Karl Gustav Van der Meyer
era un gran jardinero.
Allá en su alegre Holanda,
de cofias y de molinos,
donde canales y suecos,
Karl Gustav Van der Meyer, soñaba con la gloria
de un tulipán fastuosamente negro,
íntegramente negro, como las noches árticas,
como un luto total de terciopelo...Y era así, día a día y año a año,
y sueño era un sueño, pero el, imperturbable,
regaba sus macetas, meditando en abonos
y en injertos... y a veces, distraído,
se guardaba los bulbos en los bolsillos del chaleco.Karl Gustav Van der Meyer, indiferentemente,
vio blanquear sus cabellos...
pasó el amor un día y el se encogió de hombros,
para seguir soñando con tulipanes negros.Pero una noche, alguien saltó la tapia,
alguien con un puñal, y el jardinero
cayo de bruces sobre sus macetas, muerto.
Y alguien cavo en la tierra, echó el cadáver
y tapó aquel hueco.
Karl Gustav Van der Meyer se quedó para siempre
en la penumbra de su invernadero.
Ah! pero un día, un día se vio brotar del osuelo
un tulipán de luto, fastuosamente negro,
íntegramente negro...Karl Gustav Van der Meyer no pudo ver su gloria,
pues la abonó su propio cuerpo.
Karl Gustav Van der Meyer no supo que su muerte
le dio vida a su sueño.
Karl Gustav Van der Meyer siempre llevaba bulbos
en los bolsillos de su chaleco.Por los viejos canales siguen pasando barcas
y aun giran como entonces los molinos de viento,
las muchachas sin novio regresan el domingo
entre un blancor de cofias y un trepidar de zuecos...Ah! y sin embargo, Karl Gustav Van der Meyer
era un gran jardinero.
| (De canciones absurdas) 2 El corazón de un sueño palpita entre mis manos. -Pétalo de una música rizada hacia los astros-. (Ya no recuerdo dónde, ya no recuerdo cuando, ya no recuerdo cómo... No puedo recordarlo...) El corazón de un sueño palpita entre mis manos. -Puerta que no abrió nadie, y que nadie ha cerrado-. Onda de bordes tibios, pálida voz sin labios, latido de silencio, polvo de ecos amargos... -El corazón de un sueño palpita entre mis manos...- |
CON LA SIMPLE PALABRA
Con la simple palabra de hablar todos los días,
que es tan noble que nunca llegará a ser vulgar,
voy diciendo estas cosas que casi no son mías,
así como las playas casi no son mar.
Con la simple palabra con que se cuenta un cuento,
que es la vejez eterna de la eterna niñez,
la ilusión, como un árbol que se deshoja al viento,
muere con la esperanza de nacer otra vez.
Con simple palabra te ofrezco lo que ofreces,
amor que apenas llegas cuando te has ido ya:
Quien perfuma una rosa se equivoca dos veces,
pues la rosa se seca y el perfume se va.
Con la simple palabra que arde en su propio fuego,
siento que en mí es orgullo lo que en otro es desdén:
Las estrellas no existen en las noches del ciego,
pero, aunque él no lo sepa, lo iluminan también.
Y así, como un arroyo que se convierte en río,
y que en cada cascada se purifica más,
voy cantando este canto tan ajeno y tan mío,
con la simple palabra que no muere jamás.
CANCIÓN DEL AMOR PROHIBIDOSólo tu y yo sabemos lo que ignora la gente
al cambiar un saludo ceremonioso y frío,
porque nadie sospecha que es falso tu desvío,
ni cuanto amor esconde mi gesto indiferente.Sólo tu y yo sabemos porque mi boca miente,
relatando la historia de un fugaz amorío;
y tu apenas me escuchas y yo no te sonrío ...
y aún nos arde en los labios algún beso reciente.Sólo tu yo sabemos que existe una simiente
germinando en la sombra de este surco vacío,
porque su flor profunda no se ve, no se siente.Y así dos orillas tu corazón y el mío,
pues, aunque las separa la corriente de un río,
por debajo del río se unen secretamente.
POEMAQuizás te diga un día, que dejé de quererte,
aunque siga queriéndote más allá de la muerte;
y acaso no comprendas, en esta despedida,
que, aunque el amor nos une, nos separa la vida.
Quizás te diga un día que se me fue el amor,
y cerraré los ojos para amarte mejor;
porque el amor nos ciega, pero, vivos o muertos,
nuestros ojos cerrados ven más que estando abiertos.
Quizás te diga un día que dejé de quererte,
aunque siga queriéndote más allá de la muerte;
y acaso no comprendas, en esta despedida,
que nos quedamos juntos, para toda la vida.
que aún hoy lo embriaga cual lo embriagaba ayer; Quería aprisionar un alma en un poema, y que viviera siempre... Pero no pudo ser. Mi corazón, un día,
silenció su latido,
Mi corazón, un día,
soñó un sueño sonoro,
Mi corazón, un día,
se convirtió en hoguera
Y hoy llegas tu a mi vida,
con tu sonrisa clara,
Y he de decirte adiós
para siempre, querida,
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CARTA A USTED
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OASIS Así como un verdor en el desierto,
En ese canto, cada vez más mío,
Tú serás para todos una desconocida,
Pero tú no estarás en las
mujeres
Y dirán que era falsa mi pasión
verdadera,
Y así será mi gloria lo que
fue mi castigo,
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