GUSTAVO ADOLFO BÉCQUER
 
 

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Como se arranca el hierro de una herida,  

su amor de las entrañas me arranqué,  

aunque sentí al hacerlo que la vida  

me arrancaba con él.    

 

Del altar que le alcé en el alma mía  

la voluntad su imagen arrojó,  

y la luz de la fe que en ella ardía  

ante el ara desierta se apagó. 

   

Aún para combatir mi firme empeño  

vino a mi mente su visión tenaz ..  

¡Cuando podré dormir con ese sueño  

en que se acaba el soñar!    

 

 

 

"Yo soy ardiente, yo soy morena, 

yo soy el símbolo de la pasión; 

de ansia y goces mi alma está llena. 

¿A mi me buscas?" "No es a ti, no." 

 

"Mi frente es pálida; mis trenzas, de oro; 

puedo brindarte dichas sin fin;

yo de ternura guardo un tesoro. 

¿A mi me llamas?" No; no es a ti".  

 

"Yo soy un sueño, un imposible, 

vano fantasma de niebla y luz; 

soy incorpórea, soy intangible;

no puedo amarte." 

"¡Oh, ven; ven tú!"          

 

 

Cuando entre la sombra oscura 

perdida una voz murmura 

turbando su triste calma, 

si en el fondo de mi alma 

la oigo dulce resonar, 

dime: ¿es que el viento en sus giros 

se queja, o es que tus suspiros 

me hablan de amor al pasar?.   

 

Cuando el sol en mi ventana 

rojo brilla a la mañana, 

y mi amor tu sombra evoca, 

si en mi boca de otra boca 

sentir creo la impresión, 

dime: ¿es que ciego deliro, 

o que un beso en un suspiro 

me envía tu corazón?.   

 

Si en el luminoso día 

y en la alta noche sombría, 

si en todo cuando rodea 

el alma que te desea 

te creo sentir y ver, 

dime: ¿es que toco y respiro 

soñando, o es que en un suspiro 

me das tu aliento a beber?.    

 

 

 

No digas que agotado su tesoro, 

de asuntos falta, enmudeció la lira. 

Podrá no haber poetas, pero siempre 

habrá poesía.

 

Mientras las ondas de la luz  al beso

palpiten encendidas; 

mientras el sol las desgarradas nubes

de fuego y oro vista;

mientras el aire en su regazo lleve

perfumes y armonías; 

mientras haya en el mundo primavera,

¡habrá poesía!

Mientras la ciencia a descubrir no alcance

las fuentes de la vida, 

y en el mar o en el cielo haya un abismo 

que el cálculo resista:, 

mientras la Humanidad siempre avanzando, 

no sepa a dónde camina; 

mientras haya un misterio para el hombre,

¡habrá poesía!

 

Mientras sintamos que se alegra el alma 

sin que los labios rían;

mientras se llore sin que el llanto acuda

a nublar la pupila;

mientras el corazón y la cabeza 

batallando prosigan;

mientras haya esperanzas y recuerdos, 

¡habrá poesía!

 

Mientras haya unos ojos que reflejen

los ojos que los miran;

mientras responda el labio suspirando

al labio que suspira;

mientras sentirse puedan en un beso

dos almas confundidas;

mientras exista una mujer hermosa, 

¡habrá poesía!  

 

 

No sé lo que he soñado

en la noche pasada;

triste, muy triste debió ser el sueño,

pues despierto la angustia me duraba.

 

Noté, al incorporarme,

húmeda la almohada,

y por primera vez sentí, al notarlo,

de un amargo placer henchirse el alma.

 

Triste cosa es el sueño

que el llanto nos arranca;

mas tengo en mi tristeza una alegría,

¡Sé que aún me quedan lágrimas!