EDUARDO MARQUINA

 

 

 

Nacido en Barcelona en 1879,  falleció en New York en 1946.

 

Además de su fuerza dramática, fue colaborador en revistas y periódicos, poeta y novelista. Sus obras teatrales son más conocidas por su lírica de gran resonancia.

 

 

 

 

LA HERMANA.  

 

Verano, agosto: declinaba el día,

pintado el cielo de vapores rojos,

y volvían, pisando los rastrojos,

dos niños -ella y él- a la alquería.

 

Ella callaba; el chiquitín decía:

"Yo era un soldado, y cuanto ven tus ojos,

no eran parvas de trigo, eran despojos

de una batalla en la que yo vencía".

 

"Pero, ¿y yo?" "Deja, espera: ebrio de gloria,

yo volvía después de la victoria

y a ti, que eres la reina, te llamaba..."

 

"No..., no...; la reina es poca cosa; yo era

-dijo la chiquitina- una enfermera;

¡y tú estabas herido... y te curaba!"

 

LA NOVIA.

 

La casita escondía, entre rosales,

la humildad de su gracia acogedora;

la aldea apenas palpitaba en la hora

de las primeras nieblas matinales.

 

Desparramando un vuelo de pardales,

pasa la diligencia atronadora;

mira a la casa el estudiante y llora

su corazón, volando a los cristales.

 

Ella le ha visto; entreabre la ventana,

y una mirada azul en la mañana

pone el jirón de su saludo tierno...

 

Pasó hambre y frío en la ciudad distante,

luchó, sufrió... ¡mas, para el estudiante,

fue todo el orbe azul aquel invierno!