SENTIMIENTOS

 

LLORO
 

Lloro, como llora ese beso que te lleva mi estrella,
como llora la vela su pálida cera,
como un ovillo de oro convertido en tela.

Lloro, cuando me desnudas tu sueño cerrado,
cuando se te esconde ese grito en el pecho,
cuando sola apago de noche mi fuego.

Lloro, porqué va encerrando el miedo mi sombra,
porqué mi horizonte levanta su voz,
porqué he de llorar tal vez por los dos,
por eso... lloro.

 

PUEBLO BLANCO

Pueblo blanco de nieve
existes y te recreas,
mientras en silencio el aire 
despacio corta las penas.

Eres blanco,
apenas sin darte cuenta,
como la cal de tus senos
o el resplandor de una estrella,
cuando el calor del amor
brota de pronto en las rejas,
al son de viejos quejidos,
al son de olvidadas tierras.

En lo alto de la torre
veo un nido de cigüeñas,
y en tus calles ajustadas
mi yegua trota ligera.
Cuántas veces quería volver
llevando al viento en su grupa,
aún perdiendo en mi regreso
mi mal pagada atadura. 

Hoy te miro,
tu níveo
yo sonriente;
mas sigo siendo la misma:
esa pequeña gacela
que goza en tu campo verde
y abraza tu verde mar.

Llevé conmigo paraguas
por si al verte me llovía,
¡pero tú seguías blanco
pueblo andaluz de la niña!

 

UNAS HOJAS DE TE

Si algún holocausto fuera:
capaz de quemar el dolor indefenso,
las noches crudas y amargas
que extienden su manto 
por la vida
hacia la eternidad,
exhalaríamos otros suspiros,
no los que nos salen
con los puños apretados,
extendiéndose lentamente
sobre el vientre de la tierra,
sin llegar a la cordura
de los que ostentan el mando.

Nos falta, la candidez
de unas hojas de te,
para infundir ternura
ante los ojos,
y esos ojos…
¡Oh Dios como se abrasan!
ante la vaga necedad
que nunca arde.

Me siento culpable:
de sonreír al sol cada mañana,
de beber mi te verde y fresco,
de pretender vivir
una vida de caña de azúcar,
mientras otros 
nunca saciarán su sed.

OJOS DE MUJER (Versos para él)

Ojos de mujer.
Cerrados,
perdidos
en el hueco que deja la vida,
en pos de la alegría
que puede comenzar.
Ojos de mujer.
Desgastando el tiempo
sin que pase, monzón
que abrasa el cuerpo
olvidado que los abre.

Salís de la noche 
hacia el poema,
entre la nada 
que ahoga la garganta.

Ojos de mujer.
Cerrados,
perdidos
en la importancia 
que tiene una caricia,
en el requiebro
que tiene una palabra.
Ojos de mujer.
Amando la verdad
y la dulzura,
por encima de la falsa comprensión.

Salís de la noche
hacia el poema,
entre la nada
que ahoga la garganta. 

 

PARA PERDER LA MIRADA

No me digas que existes,
porque como yo,
sabes que somos fantasmas,
suspiros de un suspirar
convertido en cruel nostalgia.

Somos fantasmas, vagando
sin sosiego, por la ley
de la palabra.
Tristes desiertos
secos en cuerpo
y en alma.

No me digas poeta
que vives así,
en la boca del futuro;
cuando el perfume añejo
de una historia
te traspasa.

Ese día embriagado
que el olvido se llevó,
dejó muerto el espacio,
dejó vacía la cama.

Para nosotros es tarde.
Tarde en la tardía mañana.
No existe rincón alguno
para perder la mirada.

 

DULCE ORGULLO TENER LAGRIMAS

 

Quisiera escribir un poema

sobre el amigo falso.

En fin…

ese amigo que todos

tenemos en algún sitio.

Ese que produce llanto sin testigos.

No ha de ser así,

es sólo un pobre amigo.

Nuestras lágrimas

son hermosas,

no debemos sentir rubor,

ni ocultarlas.

 

Entonces, qué decir;

de ese falso amigo que,

reclama el perdón

por costumbre.

Prójimo de si mismo,

saca una sonrisa del congelador

ofreciéndola en copa fría.

 

Tenemos que brindar

dulce orgullo,

nos permites lágrimas:

por la familia,

por cualquier horror que nos acosa,

por una cosa perdida y no encontrada,

lo que muere, o lo que sobrevive.

 

Mejor no quedarnos en silencio,

una lágrima

nunca es estéril.

 

TAN SÓLO

Es verdad, no has de encontrar
mi rostro entre las nubes,
ni hallar mi prisión si subes
por la rivera del río,
porque soy piedra tan sólo
desgastada por el frío.

Un afán tan singular
dejaba un ancho surco,
en el mundo irregular
donde sólo el viento vive,
y la piedra en su rodar
apenas dolor percibe.

Tan sólo sueña en rodar
sin que parezca una huida;
un privilegio al andar
que en las piedras toma vida.

El sudor no la desgasta
tan sólo brillo le otorga,
harta de pisar la tierra
tan sólo... rueda y le basta.

 

SUEÑOS DE VIDA NUEVA

Aquí,
donde inmolo
mis sueños de derrota.
Donde te espero
humilde y anhelante. 
Donde la vida te ofrezco
así, amorosa.
Donde comienza un siglo
y muere un año.

Habrá una fiesta de flor
en cada arbusto,
un paseo con olor
a yerba fresca.
Una noche vivida
que tenga algún mañana.
Unos labios abiertos.
Un pensamiento vivo.

Aquí,
Donde de repente
la herida se hace llaga.
Donde la noche llega
y estoy sola.
Aquí,
Donde la esperanza
se vuelve fuerte.
Donde la vida
se vuelve nueva.
Aquí,
te espero.