DIVAGACIONES   

 

ALMA E INFIERNO   
 

No me hieras más el alma   
toma mi cuerpo y huye,   
nadie como tú destruye,   
todo lo que encuentra en calma.   

Rasga mi piel con tus manos  
muy dentro quiero tenerte,   
no existe placer más fuerte  
que encontrar lo que buscamos.   

La piel del alma se escapa  
se acelera y se enciende,   
transporta un aire caliente   
cuando tu diablo la arrastra.   

De esa carne en rebeldía   
se despoja y se arrebata,   
rehúsa llevar la bata   
de un alma no enardecida.   

Te quedas, el alma así se destruye,   
diabólica no aparece,   
junto a ti todo perece,   
¡toma mi cuerpo y huye!.   

 

SIN HABER VIVIDO

Un día comprendí cómo tus brazos,
eran sólo el gemido de una historia,
sin derribar el gigante de tu cuerpo,
me hice el muerto en tus brazos y en tu historia.

Ya no apreciaba más tierra, ni más cuerpo,
quería beber lo que tu boca daba,
ignorar el naufragio de tu vida
y así vivir en la soledad que me enviabas.

A semejanza del deseo que sentía,
vino el placer del amor prohibido,
yo no manché tu nombre, ¡no era mío!
y la impotencia me arrastró, sin lo vivido. 

¡Muere pronto amor!
no he de seguir,
encadenada al edén de tu recuerdo,
es mi victoria el grito de tu nombre,
ante una tierra sin crepúsculo ni aliento. 

Hay troncos duros en mi alba temprana,
y en mi esplendor ardorosa primavera;
tu funeral lo celebro en la taberna,
sé que te gusta brindar por mi recuerdo.
Alzo mi copa mirando al tabernero,
cuando perplejo contempla; quizá comprende
este brindis por mis penas.

La secreta premura que en mi vibra
no muere con tu adiós y tu despego,
hoy es intruso el sonido que me llega
el lirio crece, se yergue y se despliega,
sobre una tierra que nunca ya envejece
bajo esa sombra, que va cerrando puertas.

 

CRISTALES ROTOS (I)    

Cuando la luna comenzaba  
a romperse ante mi frente,  
sólo me cercaba  
frío amargo y esperado,  
el saber que podría   
estallar de repente,  
ya nada dura,   
ni nada es prologando.  

Si los amantes regalan lunas,   
la tuya no tuvo brillo,  
traté de comprenderte...  
mas sin conseguirlo mi luna   
se hacia pedazos...  
ahora huye de ti.  

No alumbra una luna rota  
caminos en la vida.  
  

 

NO HAY DINTELES EN LA IMAGINACIÓN

 

Sin tocar los dinteles de la tragedia

cruzo este océano,

no tengo estética, sólo deseo.

La pasión por la vida me provoca

a soñar distante,

a exigir a los poros de mi piel

una pizca de favor,

y, un sin enojos.

 

Complaciente, me desprendo

de los velos de identidad femenina,

atándome al cordón umbilical

de la fortaleza.

 

Entre las notas de desgarro

se cuela un largo testimonio que voltea

azul pensante,

centrífuga sus pesares en lo ignorado

al pedir que la voz sea de todos.

 

Pasos firmes:

por laderas de alegría,

en la línea de fuego,

en la calle… reír.

Caminaré.

 

 

CARENCIAS

 

Escribiré entre guiños

cómo sabe el amor cuando te pienso.

 

Estoy y no estoy, y me lleno de ti sin verte.

No digas nada, deja que dialogue con tus ojos,

me empaparé en ellos, para mañana

poder escribirte otro poema de ausencias.

 

Sueño - tan sólo -, me voy haciendo hilachas entre la niebla,

sonrisa de nube, azulada imagen que canta sin voz.

 

Siento - a veces -, que sobro, desaparezco

dibujada en el silencio de la ventana;

acerco tu imagen a la mía para volver:

beso en tu boca,

susurro en tus oídos, deslizando

un tiempo sin tiempo, porque nadie lo conoce.

 

Regocijo de la Aurora al sentir  libres tus puertas

y yo, me transformo en solsticio de invierno

para abonar mis tierras con tu nombre.

 

Nacerán cuerpos sin amantes, eclipses de ti,

ácida lluvia carente de soplos fértiles,

delgadas algas que acosen el cerebro.

Un relicario de fieles palabras abrazadas a la incompostura.

 

La pasión me reconoce, me alborota como una antorcha,

me deja gemir cuando te saboreo en este páramo de sensualidades.

¿Ves? Es un racimo de fiestas en la añoranza.