DÍAS PERDIDOS

 

SERÁ PRIMAVERA  (La niña y el mar)

Será primavera
cuando cese el llanto,
en la dura piedra
cubierta de frío.
Será primavera
cuando los pinares,
ofrezcan su sombra
a orillas del río.

De negro azabache
la luz por tu pelo,
ocultó su brillante
color a mi cielo.

Será primavera
allá por los mares,
cuando el marinero
pueda echar sus redes.
Será primavera,
y en la costa alegre,
frondosas llanuras
de prados muy verdes.

Y si me preguntan:
¿fue dura la espera?,
yo diré, sí, lo fue. Se fue
mas… es primavera.

La Primavera de Botticelli - Florencia

Enero 2002

 

 

LO AMARGO

 

Entre atribulaciones llega lo amargo:

camino gigante que mueve la nostalgia del momento,

aquél que se firma en tinta magenta.

 

Paso a paso moldeo mi copa, para beber de su jugo

perdida en las esquinas que marca el aire,

amante de lo bello que luce su esplendor.

 

Muere la luz, no tintinea en imagen custodiada.

Perece la sombra de los recuerdos de rodillas,

multiplicando el roce de su carne suave,

membrillo pequeño que no deja aroma

 

 

ANTE LA EVIDENCIA

 

¿Cómo asido al jirón de la esperanza

saldrá mañana el barco con buen rumbo?

¿Buscará entre ortos pertinaces

la virtud encadenada en cautiverio?

 

No producen sus velas ningún silbo.

No tiene ganas de mirar la lejanía.

Ya fue bastante vagar soledad

sembrando gritos, señales inaudibles.

 

A merced de la marea se defiende.

No existe otro fracaso más ligero.

No tiene prisa, tampoco patria,

ni apellidos que marquen la frontera.

 

No se detiene aunque llore en soliloquios.

Su luminaria es malva que transige

con los pezones fecundos en semilla.

En el trayecto dejó paz y brindó

aquello que los ojos nunca vieron.

 

DESCANSAR (A qué mesa invitaremos a los sueños?


Quisiera descansar sólo un momento,
ser una ramera veneciana
o una poeta ciega;
morir apenas en cualquier camino
pero descansar.

Sentir que es fácil la alegría,
absurdo el llanto;
entregar el corazón
en amorosa urgencia;
distinguir entre lo obligado
y lo querido,
pero descansar.
                                       

Basílica de Covadonga

11-9-2001

 

 

Que todo fuera luz
sin ojos muertos.
Que rodaran despacio
los peces y las piedras.
Que aquella muchachita
aprendiera los presagios
que la vida enseña.

Quisiera descansar, sólo un instante,
no tener que recordar
que Dios se ha ido,
tender una cortina
de caricias y besos,
sin la pregunta desgarrada
que me encierra el alma.
Quisiera descansar mas sin saber,
que el descanso óbito
sólo se acerca
cuando es eterno.

 

DÍAS PERDIDOS

Nunca te despiertes niña
con la tristeza en la boca,
los días que se han marchado
van de la cuna, a las rocas.

No hay fronteras que volando
acerquen lo que se ha ido,
ni una sonrisa jocosa
traerá  lo que se ha perdido.

Cómo llenar los vacíos
que fue dejando ese tiempo.
La firmeza es medicina
en las puertas del recuerdo.

No te quedes ahí sentada
niña, en la orilla del río.
Hacia arriba ya no vuelven
esos días que se han ido.

Ordesa - Mayo 2002