AMOR

 

 

 

VERSOS PARA ÉL

(de Versos para él)

 

No quisiera dormirme sin engendrar

una luna febril,

llena de estrofas caldeadas

por rayos que cabalgan

sobre mis piernas libres,

perdidos en cada curva

del horizonte sin eje

donde me habita.

 

Vivo loca en mis palabras

para él, y, para él también,

mientras pasa el huracán de los deseos

dejando aquí en mi boca,

la hoguera que encarna la voz de este silencio.

 

Ahora que canto mi verdad,

mis dedos apuntan lo cárdeno

de la mirada entristecida, y me río

de mi vestido de devota fidelidad,

de mi eterna ocupación…

desear que sea feliz.

 

Con versos para él

me desposo con el sexo de la noche,

sin querer ver el alba de mi ocaso.

 

 

ACUARELA

(de Versos para él)

 

 

Sólo hasta sentirte,

sería capaz de regalar vida,

colorear el paso del tiempo

en tonos de vino dulce,

convertir la hojarasca

en tiernos brotes.

 

Retiro la neblina que produce el agua

para verte desnudo ante mis ojos,

ardiente, perfecto,

descolgado del Olimpo

por unos instantes.

 

Mientras chocamos en besos

hervirá la tierra,

creciendo un éxtasis de gemidos

sobre la geografía del mundo.

- Y así, seremos la simiente creadora del geiser -

 

 

HASTA DESAPARECER

(de Versos para él)

 

 

Con la esperanza de vencer mi tedio

pienso en él, le recorro feroz

mirando al cielo sin engaños.

 

Muero cientos de veces

con los brazos hambrientos,

con la sospecha de encontrarnos

en el océano de la vida.

 

Avanzo en un poema,

reproduciendo sin parpadear

todo el temblor que guardo

para la húmeda resurrección,

me apoyo en la mano que me tiende

y,

penetro en su cueva

hasta desaparecer.

 

ASÍ… 

(de Versos para él)

 

 

Así. Así,
vivir en ti.
Vino y susurro.
Mar que asciende,
tiránico volcán, fuego
que abrasa
sin castigar.

Así. Así,
rosa que transita
sin nunca existir.
Sol que parece
una guirnalda
de rayos
al venir a mí.

Así. Así,
beso que sale
del labio, y
rompe la voz.
Luz insegura
que adivina
al pronto
toda la inquietud.
Así.

 

 

SOBRE LA NECESIDAD

(de Versos para él)

 

 

Mientras dominguea

mi mañana en solitario,

evoco el roce

de tus dedos en mi escote.

Es un enigma,

que sube hacia la boca

en un momento,

llega la necesidad

de tu recuerdo.

 

Al filo de las horas

miro hacia adentro,

huyendo de las sombras

que mi cuerpo proyecta.

Es un lenguaje nuevo,

no vivido, que

pone en la boca versos.

 

De repente:

viene la necesidad

de tu recuerdo.

 

 

OASIS 

(de ¿A qué mesa invitaremos a los sueños?)

Cruzas mi pecho y te alejas,
como si fuera la bóveda de un templete.
Va ganando tu imagen en lo oculto.

Cuando llega el momento del desvelo,
es casi cierto que no estás,
casi un silencio mis pasos,
casi una Oda mi aflicción.

A tientas, entre la arena y la luna,
queda el amor sombrío,
sellado por el gélido acero de la noche.

Necesito tu madrugada para vivir,
beber de la decoloración de tu imagen
al llegar el alba y morir el sol.

 

CON LAS MANOS EXTENDIDAS

 

I

Hoy mis manos esperan ansiosas
pasearse sutilmente por tu cuerpo,
tropezar con la suave humedad
de tus adentros,
y ver como quedan semillas de tu piel
entre mis dedos.

En ese instante germinará en mi pluma
un mandamiento perdido por la ley:
amar en peregrinación sin tino,
por los fluidos de la existencia
que goza gota a gota,
lo que emerge del amor y la pasión.

II

Te había imaginado distinto
en una república de letras cruzadas,
que se van abriendo
a las trampas del tiempo.

No sé si eres
un mar de sueños,
o un deseo amargo.
Afloras por mis venas
en medio de una angustia
que pretendo ignorar.

III

Mira como nace el amor
de entre las cenizas.
Se abre paso clandestinamente
para vivir este día
como si fuera el último.

Se abandona sin rumbo,
sin bandera,
con las manos extendidas
para no nacer estéril.