PRESENTACIONES EN MADRID

NOVIEMBRE/DICIEMBRE 2005

 

 

Madrid 23 de noviembre de 2005

Tarde que ya acariciaba el invierno.

Las calles de Madrid comienzan a engalanar sus coquetos escaparates para
que toda la Navidad, esa  "estación" noctámbula y melancólica, con tonos
entre violetas y alcohólicos, dejaban paso a la estela de un gran hombre y
su cohorte de cantores de letras postmodernas que decidieron que el
individuo, es el centro del universo y la palabra, el verso, su mejor
mixtura pictórica y alucinógena.

Leo, peruano gigante, Gigia, chilena, boliviana, amsterdamniana y madrileña
de corazón, Victoria, sosegada, vista algo cansada de ver tan lejos y alma
de saltimbanqui, el ingenioso pintor-poeta infatigable conversador Agustín
y éste modesto cronista, silente, penitente, que navega entre versos que
suena a ya se acabó, unimos dos continentes; no el americano y el europeo,
sino el real y el poético.

La realidad nos rodea y nosotros la convertimos en verso... Gigia enamoraba
con su voz, Victoria seducía con sus composiciones, Agustín hipnotizaba
con sus trazos silábicos y Leo nos fustigaba la memoria con sus versos
indígenas, mientras el otro, el escritor de salón, miraba a su hijos
corretear entre las primeras sílabas de  "Silencio".

Hermanos de lengua, hermanos de versos, hermanos de sangre.

Dos continentes, realidad y poesía, unidas por un sólo verso:
y cuanto más larga es tu palabra más breve es mi muerte.

Un gusto.
Fernando R. Ortega

 

 

 

 

 

El Centro de Arte Moderno se convirtió en un templo para la poesía, el

espacio quedaba en el sótano de la galería, en una especie de gruta

medieval de recogimiento.

 

Los poetas empezaron a leer uno a uno y la fuerza de la poesía "In

crescendo" precisa y sonora se fue apoderando del evento. La poesía se

posesionó en Madrid de los cuerpos de los poetas que intensa y sosegadamente leían sus poemas.

 

El recital fue preciso, exacto, mágico como deber ser un ritual antiguo de poesía.

 

Este recital en el Centro de Arte Moderno de Madrid quedará

como un hito en las presentaciones de la nuestras antologías de poesía

hispanoamericana.

 

 Leo Zelada

¡Carpe Diem!