Esta
es la historia de una casa que no daba
a
la playa y que tiene caracolas en todos sus rincones...
Y
es que...
Para
mirar tus ojos
me
bebí pupilas de alba
y,
si me abrazas,
nacen
pájaros
(Alena
nos abre a todos las puertas de su casa)
De
verdad, merece la pena entrar en ella... (Lía)